CON TU TRABAJO CONSUMAS
TU PROPIA VOCACIÓN.
TE DESENVUELVES FÍSICA,
INTELECTUALMENTE...
AUMENTAS TU PODERÍO
SOBRE LAS COSAS,
TE VUELVES MÁS CREADOR,
ES DECIR, MÁS HOMBRE
(M. QUOIST)
YO, AYUDO A TERMINAR EL MUNDO
¿Por qué tengo que hacer siempre lo mismo? ¡Qué aburrido! Todos los días, todas las mañanas, todas las horas, siempre lo mismo. En mi mesa de estudio, en el aula, en el taller, en mi casa, me esperan las mismas tareas. A veces las realizo con entusiasmo, otras, con huellas de cansancio y rutina.
Tengo que encontrar un significado a esto cotidiano que hago cada día. Esa es mi misión.
Al trabajar, al estudiar, al esforzarme, me asemejo a Jesús, el hombre Dios, quien vino para dar un sentido a toda mi vida. Por eso nos dice de El el Concilio:
"Trabajó con las manos de hombre, obró con voluntad de hombre, pensó con inteligencia de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante a todo a nosotros, excepto en el pecado"
(Gozo y esperanza, 22).
El trabajo deposita en mí una inmensa carga de responsabilidad. Soy una parte que no puede fallar.
El hombre no es, se hace. Se termina de hacer por el trabajo.
Desarrollo cada día mi inteligencia, mis facultades técnicas o artísticas, mis condiciones culturales, de acuerdo al uso que hago de ellas en mi trabajo.
Colaboro con Dios en la construcción de un mundo que se va haciendo. Dios, para terminarlo, esperó que hoy yo pudiera prestarle mis brazos y mi inteligencia.
Esto me llena de optimismo, confianza y mayor seguridad.
¿POR QUÉ NO LLAMAS A NORBERTO?...
"Esta mañana cuando quise hacer arrancar el automóvil, todo fue en vano. Fue inútil que me engrasara olisqueando los cables. Felizmente a mi cuñado se le ocurrió decirme:¿por qué no llamas a Norberto" El se entiende".
Fuimos juntos hasta la casa de Norberto. Aquí está el pequeño, pero ágil y siempre sonriente muchacho, muy activo en el taller de su padre. Mientras mi cuñado lo pone al tanto de las circunstancias contemplo esa faz traviesa, que tanto suele darme en el aula y que ahora nos ilumina con una esperanza de solución.
Su padre está ausente. El, un poco amo de casa en la emergencia, cierra el taller y nos acompaña.
Norberto comparte las jornadas estudiantiles con este oficio de electricista que es también el de su padre.
Estamos en las vacaciones de invierno. Pienso en otros chicos de la misma edad que Norberto, que están de paseo, o al menos duermen hoy hasta muy tarde...
Ha tomado de inmediato sus herramientas y nos acompaña. Ni siquiera se ha preocupado por ponerse un abrigo.
Ya en el galpón de casa revisa todo con sus manos diestras. Carga luego el acumulador y anuncia su regreso para más tarde. . .
. . .Y ya lo veo llegar nuevamente con el acumulador, arreglado, al hombro.
Lo observo. Maneja con tanta habilidad y destreza las herramientas, que me deja sorprendido. No dudo que ha de ser útil a la comunidad donde actúe. Ya lo es, ciertamente. Además, irradia simpatía y felicidad, entre sus compañeros, en la calle, donde se lo encuentre. ¿No es esto en sí una carrera cumplida?".
(De: Pueblo y Escuela).
NOS VAMOS
HACIENDO A MEDIDA
QUE HACEMOS
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Deportista es aquél
que se somete a un ejercicio
físico capaz de:
tonificar su espíritu,
dar energías a su voluntad
y vigor a su cuerpo.
Ser deportista
es algo tan humano,
como lo es el desarrollo
armónico y total de tus
facultades intelectuales,
morales y físicas.
el filósofo griego:
"Hay que embellecer este
templo, que es el cuerpo,
por medio de la gimnasia,
para que Dios se encuentre
bien en él".
Y nuestro querido Papa,
Juan el Bueno nos dice:
"El deporte es un valor
de primer orden para el
ejercicio de las virtudes"
Ser deportista,
como vez, es algo muy grande
y muy noble.
DECÁLOGO 10
DEL
DEPORTISTA
- Respetar las reglas propias del juego.
- Saber ganar con modestia y perder con dignidad.
- Hacer desaparecer la rivalidad, el mal humor, la grosería.
- Mostrarme indulgente con el compañero que ha jugado mal.
- En caso de disputa mantener serenidad, ceder antes que enfadarse.
- Sentirse siempre miembro comprometido de un equipo.
- Alegrarse con el compañero que hizo una buena jugada.
- Evitar el querer imponerse o lucirse destruyendo al otro.
- No exigir atenciones o preferencias en fuerza de la fama.
- Servirse del juego para afirmar la personalidad de una manera integral.
Ofrecimiento
Señor, yo quiero que mañana,
mi vida sea bella,
ardiente y generosa,
y toda semejante a la tuya.
Aquí me tienes ante ti.
Yo pongo en tus manos
todo lo nuevo de mi vida de hoy:
mis gozos y dificultades,
mis deseos y mis inquietudes,,
mi estudio y mis deportes,
mis diversiones y mi trabajo.
Tú que eres el amor
Tú que me das la vida,
descubre a mis ojos
los misterios de la vida
y las maravillas del amor.
Yo tengo necesidades de ti:
¡ilumíname!
Ayúdame a mí
y a todos los jóvenes del mundo
a llegar a ser HOMBRES.






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