lunes, 8 de noviembre de 2010


LA   alegría
DE  CRECER

LLEVO 
EN MIS HOMBROS
MI FUTURO
Y SERÉ FELIZ
SI HOY VIVO
EN PLENITUD


El hombre que vive y que se lanza a la aventura de la vida, comienza a CRECER. Crecemos, y este crecer es, para nosotros, fuente de alegría y sufrimiento. Vivimos continuamente tensos hacia un nuevo mañana. Algunos adolescentes sólo consideran el aspecto negativo de la ruptura con la vida fácil e inconsciente de la infancia. No llegan a descubrir los valores propios de esta etapa de la vida. Así, por ejemplo se expresa un muchacho: 
"Me dicen que estoy en la "edad del pavo" y se burlan de mí. Me siento muy cambiado. Ni yo mismo me entiendo. Las piernas me han crecido enormemente, mis gestos se han vuelto torpes. Miro a mis hermanos menores y los veo ingenuos, contentos, felices... Cuanto más analizo más desgraciado me siento. En realidad es ésta una "edad ingrata"...
Otros, en cambio, viven con optimismo esta etapa y se lanzan hacia el futuro, con mayor confianza en sí mismos y en sus posibilidades. Es el caso de la simpática Ana Frank que a los 13 años escribía en su diario: "Soy joven, muchas de mis cualidades duermen todavía; soy joven y lo suficientemente fuerte para vivir esta gran aventura que forma  parte de mí, y me niego a quejarme todo el santo día. He sido favorecida por una naturaleza dichosa, mi alegría y mi fuerza. Cada día me siento crecer interiormente, siento que se aproxima la libertad, que la naturaleza es bella; siento la bondad de cuantos me rodean, y ¡siento hasta qué punto esta aventura es interesante! ¿por qué habría de desesperarme?".
Si ben la adolescencia implica un  romper definitivamente con la poesía propia de la infancia, por otra parte encierra en sí misma, el secreto para legar a una auténtica madurez. 






¿ORIGINAL O COPIA?

Observa a los
adolescentes de tu
edad. A muchos se
les ocurre vestir de la
misma manera, llevar 
el mismo corte de pelo, 
utilizar los mismos
términos en la conver-
sación, comprar los
mismos discos y
frecuentar el mismo
tipo de diversiones.
Puede llamarte la
atención el modo
afectado de hablar de
algunas chicas. Su 
forma de mover los
párpados y sonreír.
Cualquiera cae en la
cuenta de que están
imitando a tal o cual
estrella de cine o la
televisión.
Si miras a algunos 
chicos, notarás que
sólo representan una
copia dulzona de 
algunos de sus ídolos.
Esto es indicio de la 
gran inseguridad
en que viven los
adolescentes en esta
etapa.
Depende de ti el ser 
"original" o el
conformarte con ser
una mera "copia" de
otros.
La verdad es que son
más atrayentes aquellos
que se esfuerzan por
ser ellos mismos. por
vivir de acuerdo a sus
propios ideales.
¿Te detuviste a 
observar alguna vez,
los rostros de las 
personas con las  cuales
te encuentras a diario
en tu camino? ¿Has
visto dos rostros
iguales? Y en la
naturaleza ¿encuentras
dos flores, dos
pájaros, dos piedras
o dos caracoles
completamente iguales?...
Dios ha querido
 regalarnos este derroche
de amor en la 
originalidad de los
seres creados.
Cada uno, en su
diversidad, enriquece
la creación de una manera
particular.
Sólo tú querrás
empobrecerla, priván-
dola de tu
"originalidad" e
intentando ser una
caricatura o una
imagen desfigurada de
ti mismo?  










CADA
SER
HUMANO
ES 
UN
PENSAMIENTO
DE  
DIOS
HECHO
VISIBLE

*********
"CRISTO HA VENIDO
PARA VIVIR
ANTICIPADAMENTE
LA PLENITUD
QUE EL HOMBRE
ALCANZARÁ
CON EL AUXILIO
DE LA GRACIA"
(Hélder Cámara).





Muchas veces, frente a alguien que triunfa en la vida, pensaste: "¡Me gustaría ser como él!"
Después, reflexionando más profundamente, llegabas a la conclusión de que cada uno debe ser "el mismo".
No obstante hay Alguien a quien no sólo podemos, sino que debemos imitar, porque sólo El es el modelo perfecto: CRISTO.
Al pensar en nosotros Dios ya lo tenía como modelo. Jesucristo es la cima y núcleo de la creación. De El toma luz, belleza y gracia todo lo que existe. El es el hombre perfecto y acabado, el modelo de todas las épocas y de todos los caracteres, porque:

"El es la imagen del Dios invisible y el primogénito de toda creación.
En el fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles... todo fue creado por El y para El.
El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en El.
El es también la cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia; El es el principio, el primero de todos los resucitados, a fin de que El  tuviera la primacía de todo.
Dios quiso que en El residiera toda la plenitud".
(Col. 1,15-19)

Tú crecimiento no es sólo un desarrollo físico o biológico que puedes determinar en peso y altura.
En ti hay algo que crece sin que los sentidos lo puedan captar. Tu inteligencia, tus sentimientos, tu voluntad, tus energías,  también se desarrollan. Todo tu ser crece hasta alcanzar la meta de la madurez, como la flor al fruto.
Este crecimiento no es un deslizamiento pasivo, sino que incluye una conducta, una modificación diaria, una conversión múltiple y constante de todo tu ser.
Pero además hay otra vida en ti que también tiende a su plenitud. Es la vida de Dios que recibiste el día de tu Bautismo. Ese sacramento depositó en ti el germen de "hombre nuevo", semilla que debe crecer continuamente hasta alcanzar su pleno desarrollo.


EL BAUTISMO
TE DIO UNA VIDA
NUEVA
UNA VIDA
DISTINTA
OTRA VIDA.
¡LA VIDA
DE DIOS
EN TI!










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