viernes, 28 de octubre de 2011





CUAL SERÁ
NUESTRO LUGAR
DE ENCUENTRO?


Cuando invitamos a alguien o recibimos una invitación, siempre nos ponemos de acuerdo para encontrarnos en un lugar determinado.
Encontrarnos con un hermano, ya sea para ayudarlo, para conversar con él, para hacer juntos alguna obrar buena, para alabar unidos a Dios, etc. significa encontrarnos con Cristo que está y vive en cada uno de nosotros. Por eso el encuentro es uno y múltiple a la vez.
No obstante, si bien en todo encuentro está presente Cristo, hay uno que es privilegiado; y lo es porque Cristo mismo quiso que así fuera.
Es el encuentro que Cristo eligió para su reunión más íntima con sus discípulos, sus amigos, antes de su Pasión: "LA ÚLTIMA CENA", y que hoy seguimos celebrando cada vez que nos reunimos para realizar la Eucaristía, la gran fiesta de los hijos de Dios.
Esta reunión o fiesta posee las características de un banquete, porque es un clima muy propicio para el encuentro fraternal.
Cada vez  que nos reunimos para celebrar la Eucaristía, Cristo se une a nosotros y juntos alabamos al Padre, haciéndole el ofrecimiento de nuestros dones de pan y vino, fruto del amor y de trabajo de los hombres, y Dios Padre nos los devuelve convertidos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento que nos hace vivir y crecer en el amor.

Porque él mismo
llegada la hora en que había
de ser glorificado por ti,
Padre, Santo,
habiendo amado a los suyos 
que estaban en el mundo, 
los amó hasta el extremo.
Y mientras cenaba con sus discípulos,
tomó el pan, te bendijo, lo partió
y se lo dio diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE EL
PORQUE ESTE ES MI CUERPO
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo,
tomó el cáliz lleno del fruto de la vid,
te dio  las gracias
y lo pasó a sus discípulos diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE EL,
PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, 
QUE SERA DERRAMADA POR USTEDES
Y POR TODOS LOS HOMBRES
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
¡HAGA ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA!
(Del canon de la misa). 





miércoles, 26 de octubre de 2011


¿SÓLO POR 1 DÍA?

Semanalmente nos reuníamos en grupo, para ir ultimando los preparativos para "la fiesta de la alegría". Ya teníamos señalada la fecha y el lugar. El programa del día estaba listo. También habían sido preparados  con singular cariño los regalos de los papás. Nuestro corazones, anticipándose al día del encuentro, vibraban de emoción. Con inmensa alegría ensayábamos nuestras canciones. Pero a todos, en el fondo, nos quedaba una pregunta por hacernos.
Fue Pedro quien, en la ultima reunión, dijo a quemarropa:
-Yo me pregunto una cosa: ¿Acaso el amor, la alegría, la unidad, pueden durar sólo un día?
Ante esta pregunta todos confesamos que, de una u otra manera, en un determinad momento, nos habíamos preguntado lo mismo.
Alguien incluso, tenía ya una respuesta. Era Fernando quien, poniéndose de pies dijo con gran entusiasmo:
-Esta festa tiene que asemejarse a una hoguera que se enciende para no apagarse nunca más. Claro que para que no se apague, todos tendremos que estar dispuestos a alimentarla con nuestra entrega, con nuestra alegría, con nuestra generosidad de cada día.
Juan Carlos, el jefe del grupo añadió:
-No olvidemos que para llevar a cabo este compromiso no estamos solos. Cristo está en medio de nosotros para ayudarnos, porque El es nuestro Jefe, nuestro Guía, nuestro hermano mayor.





¡Generosa juventud, ALELUYA,
que camina hacía la luz, ALELUYA!
¡Juventud que debe ser, ALELUYA,
mensajero de la fe,  ALELUYA!
¡Entusiasmo en el obrar, ALELUYA, 
alegría en la amistad, ALELUYA!
¡A luchar por la unidad, ALELUYA,
la justicia y la paz, ALELUYA!
¡En un mundo de dolor, ALELUYA,
mensajeros del amor, ALELUYA!
¡Peregrinos de la paz, ALELUYA,
hacía la felicidad, ALELUYA!
(Adaptado de "Negro espiritual")



lunes, 24 de octubre de 2011


 COMO             
LOS 
PRIMEROS CRISTIANOS



Todos estuvimos de acuerdo en que "la fiesta de la alegría" debía ser al mismo tiempo "la fiesta de la unidad y de amor". Queríamos prepararnos muy bien para que fuera así. El catequista nos sugirió que nos inspiráramos en el modelo de vida de las primeras comunidades cristianas. Por eso unos días antes de la fiesta nos reunimos para leer y reflexionar en común un texto de libro de los Hechos de los Apóstoles que el mismo nos indicó.

El texto era el siguiente:

"Todos los creyentes, unidos en un mismo espíritu, frecuentaban diariamente el Templo, partían el pan en sus casa y comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alababan a Dios y era queridos por todo el pueblo. Y cada día el señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse... La multitud de os creyentes tenía un sólo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. Los apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del señor Jesús y gozaban de gran estima" (Act. 2,46-47 y 4,32-33).

Reflexionando sobre estos textos encontramos una palabra  que sintetiza las características de esas comunidades primitivas: TESTIGOS,  y con ella hicimos el siguiente  cróstico:


Testimonio
Entrega
Solidaridad
Trabajo
Intimidad
Gozo
Oración
Sacrificio

sábado, 22 de octubre de 2011


Si dos

o tres
se unen…


Si dos o tres 
se unen en mi Nombre
estoy con ellos yo.
Podrán reconocerse
los cristianos
por el fraterno amor.
Voy buscando Señor
tu presencia
en aquellos
que están junto a mí.
Te has quedado
en la hostia que adoro
y en el prójimo
que amo por ti.
Agradezco, Señor
tu presencia
en aquellos
que están junto a mí.
Te comulgo
en la hostia que adoro
y en el prójimo
que amo por ti.
Me conforta,
Señor, tu presencia
en aquellos 
que están junto a mí.
Yo te encuentro
en la hostia que adoro
y en el prójimo 
que amo por ti.
Cuando llegue 
a la casa del Padre
y los signos
caduquen por fin,
te veré porque
supe encontrarte
en el prójimo
que amo por ti.

jueves, 20 de octubre de 2011



ALEGRÍA,
AMOR Y UNIDAD 


Estos son los carteles que Juan Carlos y María Cristina
prepararon con frases que entresacaron del Nuevo Testamento:



Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre,
Yo estoy presente en medio de ellos.
(Mt. 18,20).



Todo lo que hayan hecho con el menor de mis hermanos,
lo hicieron conmigo.
(Mt. 25,40).



El que quiera ser el primero debe hacerse e último
de todos y el servidor de todos.
(Mc. 9,35).


Hagan con los demás lo que quieren que los  otros
hagan  con ustedes.
(Lc. 6,31).


Amense unos a otros como Yo los he amado
(Jn. 15,12).


El cuerpo crece y se edifica en la caridad.
(Ef. 4,16).


Que la paz de Cristo reine en sus corazones:
esa paz a la que han sido llamados
porque formamos un solo Cuerpo.
(Col.3,15).


Alégrense siempre en el Señor. . .
Sean amables con todos.
(Flp. 4,4).

martes, 18 de octubre de 2011

Unidad,

símbolo
de
amor 



Aquella semana todas las carteleras de la escuela, de la parroquia, etc. aparecieron ilustradas con fotos muy expresivas: manos entrelazadas, grupos de amigos, fiestas familiares, celebraciones eucarísticas, etc. Debajo llevaban escrita esta frase:  "Unidad, símbolo de amor". 

Se trataba de hacer algo en favor de la unidad. Los chicos del primer curso nos reunimos para conversar  sobre lo que podíamos hacer en grupo. Después de varias propuestas que se fueron haciendo, el grupo eligió una que fue aplaudida unánimemente. Consistía en organizar una fiesta que llamaríamos:  "La fiesta de la alegría".

Para celebrarla íbamos a reunirnos con todos nuestro papás, en la casa de alguno de los chicos del curso.

Benjamín  ofreció su casa, porque es lo suficientemente amplia como para reunir a tantas personas. Además, sus papás estarían muy dispuestos a colaborar con nosotros en la organización de la fiesta.

Distribuimos el trabajo.  Cada uno pondría sus habilidades al servicio del grupo:

Juan Carlos y María Cristina, prepararían carteles con frases tomadas del evangelio, en las que se destacase: la alegría, el amor fraterno y la unidad.

Mónica, Alicia, Pepe y José Luis, formarían el cuarteto animador de la fiesta: cantos, danzas, poesías, juegos, plegarías, etc,; todo en común y con la participación de todos los presentes.

Adela y Fernando, se ocuparían de la parte decorativa; pero recibirían  la colaboración de  Marta, para el arreglo de las flores, y de Carlos, experto en electricidad, para todo lo que fuera iluminación.

Además, cada uno debía privarse, por algún tiempo, de algunos gustos superfluos, como: una entrada al cine o a la cancha de fútbol, golosinas, revistas, o alguna otra diversión, para poder invertir esos ahorros en regalitos que entregaríamos a los papás el día del encuentro.

Uno a uno fuimos teniendo en cuenta todos los detalles de la fiesta.

A medida  que los íbamos pensando, nos entusiasmábamos más y más. Nos sentíamos más unidos entre nosotros mismos.

"La fiesta de la alegría", empezaba ya a dar sus primeros frutos en nuestro grupo escolar. 

ES  IMPOSIBLE
CREAR ALGO
QUE SEA DURADERO
SI NO HAY UNA CHISPA
DE AMOR

domingo, 9 de octubre de 2011



HERMANOS
EN LA MISMA FE


Hermanos en la misma fe
Iglesia del Señor,
hermanos en la misma fe
testigos de su amor

Unidos siempre en el Señor
vivamos su amistad, 
es Cristo quien nos enseñó
a amarnos de verdad.

Un mandamiento nuevo dio
por él nos salvará,
un mandamiento nuevo dio:
"vivir en la unidad".

El quiere la felicidad
que viene del amor;
él quiere la felicidad
que él mismo conquistó.

Nos ilumina con su luz
por sendas de bondad,
nos ilumina con su luz
al Reino de la paz.


 

viernes, 7 de octubre de 2011


UNA
FUERZA
INSOSPECHADA
Con frecuencia, sin lugar a dudas, habrás oído hablar de amor como una
fuerza insospechada que posee el hombre y que lo hace capaz de las empresas más difíciles.
El amor es un dos de Dios, don que hace del hombre un ser capaz de entregarse a los demás, de buscar para ellos el mayor bien. El amor posee en sí mismo un valor incalculable que sólo el hombre puede llegar a comprenderlo. 
Pero no siempre sabemos encauzar como es debido esta fuerza vital que poseemos. A veces ni siquiera llegamos a descubrir que la poseemos y la dejamos infecunda en nosotros.
Sin amar a alguien no es posible en la vida la lucha, la alegría, el entusiasmo, la felicidad. Una persona puede tenerlo todo: profesión, fama, preparación intelectual, posición económica, etc., pero, como en el caso de Javier, el joven estudiante, si le faltaba el amor de los otros hacía él y de él hacía los otros, la vida no llega a poseer mayores inquietudes, pierde su sentido, porque el hombre fue creado por amor y para amar.
Cristo con su vida y con su ejemplo nos invita a amar. Diariamente en la celebración Eucarística se nos entrega en alimento para hacernos más fuertes en su amor. En El y por El todos los hombres somos hermanos. Con El caminamos hacía el amor, la alegría y la unidad hacía la casa del Padre.

AMAR ES ENCENDER NUEVOS
AMORES,
ES ALEGRARSE DE QUE 
EL AMOR
PROSPERE, 
ES CAMINAR HACÍA
LA UNIDAD.







miércoles, 5 de octubre de 2011

Un
Hecho
insólito

"Javier -mirada franca, espontaneidad y vigor físico- me dejó inquieto desde que lo conocí. Su aparente normalidad, sus éxitos y aquella habilidad para insertarse en todos los ambientes, me admiraron. Era extraordinario. Sobresalía en cuanta tarea realizara menos en . . . los estudios. Repitió el curso. Sin embargo, nadie podría quitarme de la cabeza que el muchacho -doce o trece años- era lo bastante inteligente como para llevar con holgura el segundo y el tercero del bachillerato. De su buena voluntad e interés en el estudio podría haber dado cuenta a cualquiera que me lo exigiese. pero, a pesar de todo, los boletines de calificaciones se inundaban de aplazos. Todo se reveló en una tarde. Paseábamos por los campos de juego.
-¿Has pensado en el disgusto que vas a dar a tus padres? Tú mismo me has hablado de las ilusiones que tienen puestas en ti. . .
-No sé si los disgusto o no.
-¡Cómo, Javier! ¿No lo sabes?
-Desde que comenzaron las clases, no me escriben. . .
¿cómo voy a saberlo?
Confieso que no supe seguir la conversación. Me di cuenta que todos mis esfuerzos de educador eran ladrillos lanzados a un barranco, donde faltaban los cimientos para cualquier edificación. . ."
(De: "Cruz del sur")

Javier, aparentemente, lo poseía todo: era capaz, inteligente, bueno, y, además, tenía la posibilidad de estudiar y con ello llegar a ser "alguien". Pero en su vida le faltaba lo principal, el amor y la preocupación de los otros, ese amor capaz de impulsarlo a las mejores conquistas.

EL AMOR
ES LA ÚNICA
FUERZA 
QUE NOS HACE
VALIENTES,
AUDACES, 
DECIDIDOS
Y ENTUSIASTAS.





lunes, 3 de octubre de 2011


¡
QUE
BELLO
ES
AMAR
¡
A
mar, querer a alguien es tenerlo presente, recordarlo siempre.

Amar es hermoso, pero no es fácil, porque nos exige una constante disponibilidad para poder hacer felices a los demás.
Amar es tratar de descubrir las necesidades y problemas diarios de quienes nos rodean, para ayudarlos a vivir con mayor alegría.
Concretamente puedo amar ayudando a un compañero en las tareas escolares, haciendo alguna atención o favor a mis padres o hermanos, proporcionando alegría a mi grupo de amigos, etc.
Amar es eso: entregarse, trabajar, sacrificarse por los demás en las cosas más insignificantes, porque sólo así se llega a sentir interiormente la alegría de amar.
Pero el amor verdadero, aquél que nos enriquece cada día, el amor que nos hace crecer, exige confianza, respeto y comprensión hacía las personas que amamos.
Amar es dar a los otros su propio lugar, es decir, concederles todo el respeto que merecen. Todos sentimos esa gran necesidad de ocupar nuestro lugar, ya sea en el grupo familiar o escolar, entre nuestros amigos o en la sociedad. Cuando se nos priva del lugar que nos corresponde, entonces se nos empequeñece.
Necesitamos, en cierta medida, basar nuestra seguridad, mi seguridad, en otro, en alguien que me conozca, que me acepte, que me reconozca como protagonista de mi propia historia personal. Ese otro, en último término es Dios, origen y culminación de todo cuanto existe.
Pero ese Dios que es Amor, como lo define el evangelista Juan, quiso dejarnos un reflejo de su amor en todo aquello que nos rodea, particularmente en nuestros padres, hermanos, educadores, jefes y amigos.
Amarnos así los unos a los otros usándonos atenciones, pequeñas gentilezas, animándonos y estimulándolos mutuamente, será el modo de permitirle a Dios que se sirva de nosotros para manifestar su amor a los hombres.