CUAL SERÁ
NUESTRO LUGAR
DE ENCUENTRO?
Cuando invitamos a alguien o recibimos una invitación, siempre nos ponemos de acuerdo para encontrarnos en un lugar determinado.
Encontrarnos con un hermano, ya sea para ayudarlo, para conversar con él, para hacer juntos alguna obrar buena, para alabar unidos a Dios, etc. significa encontrarnos con Cristo que está y vive en cada uno de nosotros. Por eso el encuentro es uno y múltiple a la vez.
No obstante, si bien en todo encuentro está presente Cristo, hay uno que es privilegiado; y lo es porque Cristo mismo quiso que así fuera.
Es el encuentro que Cristo eligió para su reunión más íntima con sus discípulos, sus amigos, antes de su Pasión: "LA ÚLTIMA CENA", y que hoy seguimos celebrando cada vez que nos reunimos para realizar la Eucaristía, la gran fiesta de los hijos de Dios.
Esta reunión o fiesta posee las características de un banquete, porque es un clima muy propicio para el encuentro fraternal.
Cada vez que nos reunimos para celebrar la Eucaristía, Cristo se une a nosotros y juntos alabamos al Padre, haciéndole el ofrecimiento de nuestros dones de pan y vino, fruto del amor y de trabajo de los hombres, y Dios Padre nos los devuelve convertidos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento que nos hace vivir y crecer en el amor.
Porque él mismo
llegada la hora en que había
de ser glorificado por ti,
Padre, Santo,
habiendo amado a los suyos
que estaban en el mundo,
los amó hasta el extremo.
Y mientras cenaba con sus discípulos,
tomó el pan, te bendijo, lo partió
y se lo dio diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE EL
PORQUE ESTE ES MI CUERPO
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Del mismo modo,
tomó el cáliz lleno del fruto de la vid,
te dio las gracias
y lo pasó a sus discípulos diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE EL,
PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERA DERRAMADA POR USTEDES
Y POR TODOS LOS HOMBRES
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
¡HAGA ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA!
(Del canon de la misa).











