LEEMOS
EN EL
EVANGELIO:
"Todavía estaban hablando de esto,
cuando Jesús se apareció en medio
de ellos y les dijo "La paz esté con
ustedes". Atónitos y llenos de temor,
creían ver un espíritu, pero
Jesús les preguntó: "¿Por qué se
han turbado y están dudando? Miren
mis manos y mis pies, soy yo mismo.
Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene
carne ni huesos, como ven que yo tengo".
Y diciendo esto, les mostró sus manos
y sus pies. Pero como los discípulos
estaban perplejos y se resistían a creer,
porque tanta felicidad les parecía increíble,
les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?".
Entonces le presentaron un trozo de
pescado asado; El lo tomó y lo comió
delante de ellos"
(Lc. 24,36-43).

















