martes, 23 de noviembre de 2010

MÁS QUE
       UN DIARIO,
UNA CONFESIÓN


Escrito con tal sinceridad que raya en la crudeza.
Es de joven ardiente y pasional, inteligente como pocos han sido en este mundo.
Intrépido, insatisfecho y audaz que vivió intensamente todos los minutos de su vida.
El fuego pasional ardía crepitante en él, apenas llegado a la adolescencia. Basta leer su "Confesiones" para comprenderlo:
". . . hubo un tiempo en mi adolescencia en que me abrasaba por hartarme de cosas bajas, y osé convertirme en un matorral de varios y sombríos amores; y se consumió mi hermosura y me convertí en podredumbre. . ."
". . . y me agitaba, y me desbordaba, y me derretía, y hervía en mis pasiones incontroladas... ansiando amar, buscaba a quién amar, porque tenía hambre. . ."
". . . con increíble  ardor de corazón, deseaba la verdad... Buscar, alcanzar, retener y abrazar fuertemente la misma sabiduría, donde quiera que estuviese. . ."
¡Cuantos adolescentes podrían hoy repetir las mismas palabras!
Tajante, sincero, tiene al menos la valentía de no ocultar con palabras eufóricas "su debilidad" , ni disculpar su locura.
Y corrió, beduino de un desierto, requemado y sediento de verdad y de amor, hasta la Fuente de la Vida. Dios lo estaba esperando en el camino. Su querer integro y fuerte le dio la victoria.
Batallador por instinto, perpetuo insatisfecho de apariencias, buscó la verdad integral que lo hizo libre.
Este joven es: el famoso san Agustin de Hipona.
El mismo clima sentimental, tumultuoso e indeciso, se agita en ti y provoca un estado de ánimo doloroso y alegre a la vez. Sufres y gozas. No comprendes con exactitud lo que te sucede, pero te interesa entrañablemente, porque es "tu vida".

OTROS COMO TÚ
DICEN:



Aquí tienes a María Isabel, Rubén, Yolanda, Fernando, Luz María... que como tú, busca una respuesta a su propia vida, a sus sentimientos más íntimos. Ellos dan su parecer sobre algo que les concierne muy de cerca, hablan de lo que sienten, de lo que no siempre logran comunicar a los demás:





MARÍA ISABEL:

Yo me siento
muy cambiada
de un tiempo
a esta parte.
A veces experimento
unas ganas locas
de bailar, de cantar,
de moverme.
Sobre todo cuando
estamos en clase 
de matemáticas.
Hay días en que todo
me aburre
y me entran deseos
de llorar y de estar sola.
Pienso que lo mismo
les pasa a mis amigas.
Así somos todos
los de mi edad.







RUBÉN:


Cuando viajo observo
las caras

de las personas.
Hay gente
que va muy seria,
casi me parece 
que están cansadas
de la vida.
Mis amigos y yo,
en cambio,
armamos barullo,
nos gusta conversar
en voz alta,
crear ambiente.
A nosotros
nos sonríe la vida
y nosotros
le sonreímos a ella.



YOLANDA:


Los adolescentes
queremos ser
nosotros mismos.
Somos personas
y tenemos
derecho
a que se nos trate
como tales.
Queremos que nos den
la posibilidad de elegir 
lo que nos gusta
que nos brinden
la oportunidad
de asumir
la responsabilidad
de nuestra vida.
Que no nos estén
diciendo cada rato,
lo que tenemos
que hacer.





FERNANDO:
Los adolescentes
-yo digo lo que siento
en mi mismo-
somos la esperanza
del mundo
y de nuestra patria,
porque estamos llenos
de empuje
y queremos ser grandes.
¿Por qué los adultos
no nos comprenden...?
Debieran dejarnos
hablar y,
sobretodo,
dejarnos actuar,
tener confianza
en nosotros.






LUZ MARÍA
Yo creo que nosotros
somos gente
que tenemos
muchos deseos de vivir,
porque la vida
es algo maravilloso,
algo así como
una mañana
de primavera.
El "Yo" que dormía
en el interior de
cada uno de nosotros
mismos,
se despierta
como la naturaleza
después de un invierno
y tiende a manifestarse
en todo su vigor
y lozanía.


El Concilio Vaticano II se ha interesado por ti. María Isabel, que sientes la vida como una explosión y un torrente incontenible. Se ha interesado por todos ustedes, jóvenes que se abren a la vida. La Iglesia los mira con amor y confianza, porque también ella es joven como ustedes. También ella "posee lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin esperar recompensas, de renovarse y de partir nuevamente hacia nuevas conquistas".
Fernando, tienes razón, el Concilio dice que "ustedes van a recibir la antorcha de manos de sus mayores", y por eso el mundo, deposita en ustedes su esperanza.
La Vida te parece algo muy hermoso. Luz María. La encuentras con olor a prado y rocío, como una mañana de primavera.
Rubén, tú que sonríes a la vida, estás de parte de ella:



Cuando una persona
se olvida de sonreír,
Cuando pierde
la capacidad
de alegrarse
con lo que comienza,
ha perdido su juventud,
tiene síntomas
de anemia perniciosa.
La vida es joven como
el mar,
porque no puede
estancarse, paralizarse;
está en 
continuo
movimiento.
Y el movimiento
es alegría,
es sentido de plenitud,
es entusiasmo,
es novedad,
es mensaje.

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