CUANDO
HABÍA*LUZ*EN*SUS*OJOS
Ayer recibí una carta.
La podría firmar cualquiera, también yo, hasta tú mismo quizá.
Pero la firmaba Jorge, un muchacho universitario.
Lo conocí cuando tenía tu edad.
cuando había luz en sus ojos.
Hacía tiempo que no me escribía.
Voy a copiarte unos párrafos de esta carta:
"Debiera escribirte unas líneas optimistas, pero. . . no sé si me entenderás, hoy he llorado y no de tristeza; a mi edad no es lícito llorar de tristeza; he llorado porque sentí miedo, miedo de vivir, porque, por primera vez me siento parado al descubierto y sin alma de caminante, como un testigo estático de mi propio destino, sin fuerzas ni ganas de elegir una ruta. Por primera vez he sentido el terrible vacío de los hombres que se sientan a contemplar sus propias ruinas. Es como si yo no existiera, como si fuera un ser que está allí parado, impresionantemente aturdido, mirándose las manos que permanecen vacías.
Es difícil explicarlo, es la destrucción de un ser extraño a mí mismo y que sin embargo yo sé que se trata de mí.
Se siente una amargura tremenda, una soledad infinita, como si de pronto hubiera quedado aislado, aislado de todo, aún de mí mismo.
La vida que tenía sentido cuando yo la consideraba como un esfuerzo, ha perdido todo su sabor. Ahora es un "dejarse ir". Ya no importan los senderos ni los destinos. Es muy cómodo vivir destrozado, no hay que luchar ni hay que rebelarse, pero es muy amargo. Me duele tenazmente mi juventud.
Tú me recuerdas con afecto sincero, lo he leído en tu carta. Ahora es todo muy distinto. Me acuso a mí mismo, y no es mi conciencia la que grita, soy yo mi testigo, mi juez, mi acusador. En este juicio no hay defensor, no puede haberlo, no podría decir una palabra a mi favor sin mentir. Yo he recorrido todos los escalones del vicio, no hay uno solo que no haya conocido. . . Contra todo, contra la naturaleza y el amor, contra el prójimo y contra Dios".
(De: El riesgo de ser joven).
Todos sin excepción, nos vemos en la obligación de luchar contra la debilidad, el egoísmo, la cobardía.
El pecado es un elemento de destrucción. Cuando entra en una vida, produce ruinas. Destruye la personalidad.
Pecar es sencillamente esto: un "no" a la Vida.
LA TRISTEZA
Y EL PECADO
ES LO ÚNICO
QUE NO NOS
VIENE DE DIOS
ORACIÓN DE JORGE
Señor, quisiera encontrarte
ahora, aquí, en mi lodo. . .
quisiera que me llamaras
de nuevo,
quisiera volverte a ver,
quisiera que bajaras a mi abismo.
Pero yo sé que vives en las
cumbres,
que hay que subir para mirarte
pero me siento sin fuerza para
subir. . .
Yo no puedo buscarte,
y, aunque te llamo, no te busco.
Pero guardo todavía
en mi corazón
tus palabras:
"A quien llama se le abrirá"
. . . Son tuyas, son hermosas. . .
Mi juventud no tiene sentido
si no tiene sabor de ofrenda,
porque es la única época
de mi vida
en la que me es posible
donarlo todo,
}hasta la vida
Te la ofrezco, Señor,
por aquellos
a quienes todavía hay tiempo
de salvar
y para poder rescatar mi vida
ya que Tú dijiste:
"Quien pierde su vida la encuentra"
Amén.
SEÑOR
LA TRISTEZA
ES EL RASTRO
DE LO MÍO,
LA ALEGRÍA
DE LO TUYO


No hay comentarios:
Publicar un comentario