SOLO
UNA VIDA,
VIVIDA
POR LOS DEMÁS,
VALE
LA PENA DE SER VIVIDA
ALGUIEN QUE SE JUGO POR CRISTO.
Alberto es un joven que se encontró con Cristo, a través del testimonio de un grupo de cristianos. El Señor entró en su vida no como una idea que se piensa, sino como una persona que se encuentra.
Sintió de modo vivo y como dirigida a él, la llamada de Cristo: "Ve, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, luego, ven y sígueme".
Ha dejado a sus padres, sus hermanos, incluso su patria. Desde un rincón de esta vasta América Latina, escribe a uno de sus amigos:
"Te diré que me encuentro mejor que nunca. Me siento en mi ambiente.
Ya no estoy en zona urbanizada sino en el interior. Atiendo un colegio incipiente de enseñanza secundaria, en el que casi todos los alumnos son hijos de campesinos. Me encuentro ahora más cerca de la pobreza real, incluso en carne propia. En este pueblo no hay luz, ni agua corriente, ni ducha, ni baño instalado. Por las noches duermo en el suelo sobre una estrecha colchoneta. No me avergüenzo de decir que soy feliz. . . Siento la mano de Dios que me guía hacía la concreción de mi vocación...
Llevo tiempo pensando en la vida de Cristo, especialmente en su vida oculta. . . La vida de Cristo, como hoy la mía, no se la puede medir con el sistema métrico decimal. . .Espero que como yo, sientas ansías de vivir más cerca de Dios, entregándote a los hombres en quien Él está presente".