domingo, 31 de octubre de 2010




YO
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Dicen que he comenzado mi adolescencia.
Que no anula nada mi vida anterior.
Paso de niño a joven, siendo la misma
persona. Esta etapa de mi vida modifica, 
varía, da nuevas tonalidades a lo pasado
y me abre posibilidades estupendas.
Camino hacía mi personalidad. Evoluciono.
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Empiezo a ser coqueta. Me gusta mirarme al espejo. Dicen que es la edad. Descubro que mi cuerpo se transforma.  Mis pechos crecen. Siento que mi corazón late fuertemente dentro de mi. Me dicen que esta transformación de mi cuerpo es una ley natural, querida por Dios, para convertirme en mujer, para hacerme capaz de llegar a ser madre. Descubro que me ruborizo frente a los chicos.
Por momentos me siento feliz, exuberante, indomable. Por momentos, triste, abatida, desanimada. Antes, cuando mis padres me hacían alguna observación, me encogía de hombros, ahora lloro hasta por las cosas más insignificante.
Quisiera ser considerada como una persona "grande" pero lloro de rabia al descubrir mis actitudes infantiles.


Ya no visto como un chico sino con pantalones largos. Dicen que tendré cambio de voz y una transpiración en mis manos y axilas; que me crecerán las manos, los pies, que creceré. Que sentiré en mi, reacciones excitantes, otros fenómenos cuya explicación he de pedir a mis padres, sobre todo a papá. Todo normal a mi edad. Como el que me salga pelo en el cuerpo y un poco de barba en la cara.
Que me dará gran apetito, pero necesario. Que deberé dormir bastante. 


Adolescente sí. Tenemos ilusión de que no se nos mire ni se nos trate como a niños. Que consideren nuestros derechos, nuestro dinamismo, nuestra autonomía. Seremos adolescentes. No queremos ser aún ni jóvenes, ni adultos. Con nuestro temperamento, nuestra inteligencia, nuestros sentimientos. Queremos que nos comprendan en nuestra evolución física como en nuestro cambio psíquico. Que nos ayuden a formar nuestra escala de valores.


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QUIZÁS TE HAYAN DICHO
QUE EN LA VIDA
HAY QUE TRIUNFAR,
YO TE DIGO
QUE HAY QUE VIVIR.

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DESCUBRIENDO LA VIDA

Hace unos años te detenías a contemplar los pétalos de una flor. Te acercabas a percibir su aroma. Te maravillabas contemplando de qué modo la semilla, que habías colocado entre unos algodones húmedos, se abría y dejaba aparecer un tallito y unas raicillas. Muchas veces te detuviste, largo rato, a observar cómo  una araña tejía prolijamente su tela, o con qué afán un hornero fabricaba su nido.
Después, la llegada de un hermanito o el nacimiento de un niño despertó en ti la mayor de las intrigas: ¿Qué es la vida?... No llegabas a comprender su misterio. Te dabas cuenta que todas esas cosas que admirabas tenía vida pero, quizá, nunca te detuviste a pensar en las distintas manifestaciones de la vida.
Hoy, reflexionando, puedes descubrir que todo lo que cambia, tanto en las plantas, como en los animales, como en los hombres, es fruto de un dinamismo interior que llamamos "vida".
Es en esta etapa de tu vida en la que sientes con más fuerza ese dinamismo. Por tus venas corre savia pujante que tiende a renovar todo tu ser, como se renuevan las plantas al llegar la primavera.
Amas la vida. Quieres "VIVIR" plenamente. Tienes razón.

¿QUE ES PARA MI ADOLESCENCIA?

Francisco tiene unos años más que tú. Ya cumplió 16. Le preguntamos que piensa de la adolescencia y nos contestó: "La adolescencia, para mi, es el período más hermoso de la vida. Yo no sé por qué a los adultos se les ocurre llamarla así:"La edad ingrata". 
¿Acaso no es maravilloso sentir cómo late el corazón ante una flor, ante una persona, al escuchar una canción, al ver una película?.. ¿No es maravilloso poder saltar, cantar, bailar, correr, libre como el viento?. ¿Incluso llorar?..
Yo estoy contento con mi adolescencia, ella es para mí el reino más bello que existe bajo el cielo".
Francisco tiene razón. La adolescencia, un mundo en crecimiento, es bella. Este impulso de la vida es tan potente que te asusta. Llegas a asombrarte ante las transformaciones que descubres en ti mismo. Pero es un período privilegiado, es la primavera de la vida. Amala. No es verdad que el amor hace fáciles todas las cosas, pero sí te hace capaz de superar las más difíciles.

"CUANDO YO ERA NIÑO,
RAZONABA COMO NIÑO,
HABLABA COMO NIÑO,
PENSABA COMO NIÑO;
MAS CUANDO LLEGUE
A SER HOMBRE,
DESAPARECIERON
LAS COSA DE NIÑO".
     (1 Cor. 13,11)



 
                                        Oración
De
Silvia

Silvia tiene tu edad.
Se situó serena frente a la vida.
Quiere vivirla con alegría.
Por eso, escribió esta plegaria:

María, tú que eres la Virgen joven.
contempla mi mirada de adolescente, clara y pura.
Concede a mi cuerpo belleza y armonía.
Tú eres "dichosa entre las mujeres"
dame la valentía de ser mujer
y la alegría de saber 
hacer felices a los demás.
Tú que eres madre,
prepárame a dar la vida
y ayúdame a donar mi vida.
Tú que vives en plenitud
concédeme el gozo de "VIVIR"
y de renovar constantemente mi alegría.
Tú, "la llena de gracia"
ayúdame a resistir al mal
y a luchar contra las tentaciones.
Tú que eres madre del verdadero Amor
ensancha sin cesar mi corazón
y llénalo del Espíritu de Vida.
Tú que eres la Madre de la Iglesia
abre mi corazón al mundo entero
y dóname el amor de tu Hijo.

LA VIDA ES LA ESCUELA
DE LA PERSONALIDAD.





           






                                                                                                                  

miércoles, 27 de octubre de 2010



**POCO  a  POCO…* * 


POCO A POCO,
TE VAS HACIENDO, 
HOMBRE O MUJER,
POCO A POCO,
VAS DESCUBRIENDO 
TU LUGAR EN EL
MUNDO.
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Crecer, madurar, descubrir tu mundo y el que te rodea, es algo que necesita tiempo, constancia y reflexión. Tienes un lugar en el mundo, no puedes renunciar a él. Tampoco puedes apresurar o retrasar el ritmo natural de tu crecimiento.  Esta maduración se va realizando en todo tu ser, en su aspecto físico, moral, intelectual, afectivo, espiritual. Como el capullo que, poco a poco, va rompiendo  las hojas que lo envuelven. Todavía no es una flor, pero ya empieza a resplandecer suavemente, a extenderse despacito, para abrirse completamente algún día y convertirse en flor verdadera.

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POCO A POCO, TU CRECES.
POCO A POCO, TU CUERPO SE ROBUSTECE.
POCO A POCO, TU MIRADA SE ILUMINA.





CRECER 
ES:
FORTIFICAR
EL
CUERPO,
ILUMINAR
LA INTELIGENCIA, 
ELEVAR
EL 
CORAZÓN.

°°°°°°°°°°°°°°

DEJA
AL 
SEÑOR
REALIZAR
SU
OBRA,
NO
TE
IMPACIENTES, 
PERMITELE
A
LA
NATURALEZA
SEGUIR
SU
RITMO.
NO 
DERROCHES
LAS 
FUERZAS
DE
TU
VIDA...
¡ GUÁRDALAS
PARA
EL AMOR!

* ° * ° * ° * ° *

EL PRINCIPITO Y YO


"...aquella flor había germinado un día de una semilla llegada de quién sabe dónde, y el Principito había vigilado cuidadosamente desde el primer día aquella ramita tan diferente de las que él conocía. Podía ser una nueva especie. Pero el arbusto cesó pronto de crecer y comenzó a echar su flor. El Principito observó el crecimiento de un enorme capullo y tenía el convencimiento de que habría de salir de allí una aparición milagrosa; pero la flor no acababa de preparar su belleza al abrigo de su envoltura verde. Elegía con cuidado sus colores, se vestía lentamente y ajustaba uno a uno sus pétalos. No quería salir ya ajada como las amapolas: quería aparecer con todo el esplendor de su belleza. ¡Ah, era muy coqueta aquella flor! Su misteriosa preparación duraba días y días. Hasta que una mañana, precisamente al salir el sol, apareció espléndida.
La flor, que había trabajado con tanta precisión, dijo bostezando:
-¡A perdóname... apenas acabo de despertarme... estoy despeinada! El Principito no pudo contener su admiración: 
-¡Qué hermosa eres!
-¿Verdad? -respondió dulcemente la flor_. He nacido al mismo tiempo que el sol.
El Principito pensó que no era muy modesta ciertamente, pero... ¡era tan conmovedora!
-Me parece que ya es hora de desayunar -añadió la flor-; si tuvieras la bondad de pensar un poco en mí...
El Principito muy confuso, fue a buscar una regadera y la roció abundantemente con agua fresca.
Bien pronto el Principito se sintió atormentado por la vanidad sospechosa de la flor...
-Yo no debía hacer caso a sus palabras -confesaba después el Principito -nunca hay que hacer caso a las palabras de las flores, basta con mirarlas y respirar su aroma... ¡La flor perfumaba e iluminaba mi vida y jamás debí  huir de allí! ¡No supe adivinar la ternura que ocultaban sus pobres astucias!
¡Son tan contradictorias las flores!".

(De: "El Principito")


martes, 26 de octubre de 2010


*SIGUE TU ESTRELLA*


"Cuando nació Jesús, unos magos de Oriente se presentaron
en Jerusalén y preguntaron: "¿Donde está el rey de los judíos
que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos
venido a adorarlo"... La estrella que habían visto en Oriente los procedía..."
(Mt. 2,1-2 y 9). Los magos seguían su estrella con ojo avisor, 
paso cansado, ganas, sin duda alguna, de desertar...
de volverse a lo cómodo, a lo seguro, a lo de siempre, a su tierra,
a su familia, su hogar y su calor...
Estos res hombres, a quienes no pocos tacharían de
"soñadores", no desertaron. Ni siquiera se desanimaron cuando 
la estrella, o mejor, el Dios que los guiaba, les hizo
la broma de esconderse y dejarlos aparentemente solos.
Seguían buscando "su estrella". Se preguntaban
cuál era. Solo les interesaba la suya.
Seguir cada uno su estrella, es lo mismo
que seguir cada uno su "vocación".
Ser atraído por un ideal que haga de estrella
en nuestro desierto diario.

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*DE TI DEPENDE*


Todo los que han llegado a ser "grandes" han tenido que luchar. Lo han conseguido porque han sido constantes y tenaces en su lucha.
Tú has visto a los campeones recibir con ´jubilo su trofeo. Pero ¿has pensado lo que les costó ese triunfo?
Di Stéfano, el gran futbolista, cuenta que se pasaba horas y horas intentando dominar la pelota en la calle. Cuando las cosas están ya hechas, nada cuestan... Pero lo difícil es hacerlas.
Estás frente a la difícil aventura de encontrar y seguir tu propia estrella.
Los riesgos de esta búsqueda son, con frecuencia, no pequeños. 
Existen, en toda la historia universal y particularmente, en la historia del Pueblo de Dios, ejemplos de lo que significa llevar a cabo la propia vocación.
Detente a pensar, por ejemplo, en la maravillosa aventura, llena de esperanzas y dudas, de temores y ansiedades, de confianza e incertidumbre, de conquistas y fracasos, que vivieron tantos hombres y mujeres como: Abrahan, Moisés, Judith, Ester, Isaías, Jeremías, Juan el Bautista, la Virgen María, el apóstol Pablo y muchos otros.
También tienes ejemplos muy cercanos a tu vida, de aquellos que te procedieron y de cuantos están relacionados con tu historia personal: tus padres, tus maestros, tus hermanos y amigos, etc.



QUIENES VIVIERON SU VOCACIÓN
TE DICEN QUE DEPENDE DE TI
EL LLEGAR A SER ALGUIEN



domingo, 24 de octubre de 2010

¡*** ADIÓS INFANCIA***!


"Tenia yo entonces once años. Era robusta y pecosa, y miraba la vida a través de mis lentes cubiertos de huellas digitales. Había crecido ya lo suficiente para preocuparme porque, en mi caso, las cintas que me ponían en el cabello se me desataban.

Los vestidos tomaban las formas más extrañas y las medias se me caían hasta los talones. Soñaba con calzar zapatos de charol con hebillas plateadas, y llevaba en cambio, zapatos de cordones pardos que detestaba. Son las puntas cuadradas de esos zapatos escuetos y prácticos lo que ahora recuerdo, con las que levantaba las pequeñas pilas de hojas otoñales cuando, sola como siempre regresaba de la escuela a casa.

Vivía yo en un maravilloso mundo personal, un mundo de mi propia creación, en el que nada era imposible. Sobre todo, yo misma.

Ahí iba yo, pues, aquel luminoso día de otoño. Pasaba por él ciega, como de costumbre, a cuanto me rodeaba. Absorta en mis ensueños. Pero al tomar por la calle de casa, retardando mi marcha para admirar mis zapatos de charol, me percaté de que no eran más que vulgares zapatos de cordones.

Nunca me había burlado la fantasía hasta ese punto...

Descubrí que ya era mayorcita y había dejado atrás mi mágico mundo.

Comprendí que desde aquel momento lo vería únicamente a distancia. como las personas mayores. El darme cuenta de ello estuvo a punto de arrancarme lágrimas. Por primera vez experimenté lo que es la más punzante de las emociones de la vida adulta: el dolor causado por la pérdida irrevocable de una parte de la propia existencia.

Esto es todo lo que recuerdo, pero me alegra recordarlo tan bien. Una puerta se había cerrado a mis espaldas, pero otra se había abierto para mostrarme que la realidad puede ser tan mágica como nuestros sueños y deseos..." 


(De : "Selecciones del Reader´s  Digest").


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¡COMO CAMBIA MI JUAN LUIS!

"A los diez años me ofrecía
sus notas, buenas o malas.
El gesto de entregármelas
lo llenaba de grandeza, incluso
disculpaba sus faltas.
Para complacerme, me hubiera 
prometido la luna y 
las estrellas. Yo lo escuchaba, 
una vez consolada de sus fracasos, 
y lo apretaba muy fuerte en 
mis brazos para fortalecer
su buena voluntad.
Ya no tiene esta sencillez, 
este valor. Se le hace insoportable
tener faltas.
Yo diría que el orgullo ha crecido
con sus huesos, con
sus músculos.
Lo que yo le quitaba de ternura
para dársela a sus hermanitos, se
lo compensaba cargándole
responsabilidades.
Ha construido piedra sobre piedra, 
una ciudadela interior donde se fortifica,
y de la que me ha desterrado a mi, 
su madre...
Me quiere. de vez en cuando me 
recompensa con un beso inesperado
espontáneo, pero no por ello deja
de intentar penetrar en un mundo
en el que me niega
un papel.
Le apasiona lo que esta lejos
de mi, y de sus descubrimientos. 
solo me confía lo que no puede
ocultarme
una parte mezquina.
Me resisto a considerarlo
un hombrecito".

(De "las confidencias  de Juan Luis")


ACEPTA 
MORIR COMO NIÑO
PARA EMPEZAR
A VIVIR COMO
HOMBRE
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PARA TI QUE SUEÑAS…


Estoy frente a tu corazón que florece y canta.
Palpito junto a la guitarra nueva de tu vida.
Crezco a la vera de tus lirios. Y danzo
al ritmo puro de tus sueños estelares.
Escribo ahora  a tu corazón, decálogo de ilusiones.
Ahora he arrodillado sencillamente mi alma
a tu paso cándido por las esquinas del romance.


Porque en ti, en tu sonrisa y en tu rubor
y en tu silencio amanecen las esperanzas del mundo.
Yo escribo ahora para los que no te comprenden
Yo quiero que te crean como yo te creo.
Yo quiero que se iluminen en las estrellas
nuevas de tus ojos.
Yo quiero que los lleves del mano
a la ribera de tu llanto virgen.
Y les expliques la geografía de la rosa
y el pudor de la tarde.
Yo quiero que proclames en las tardes del pueblo
la verdad de tus nardos y tus calandrias,
la afirmación divina de tus labios
que tiemblan de roció y de alabanza.

                    Oscar Grandov


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CUANDO 
TU MIRADA 
SE PROYECTE
HACIA EL PORVENIR,
QUE SEA, SIEMPRE
PARA DESCUBRIR
"MISIONES"
QUE TE ESPERAN


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DEL AYER AL MAÑANA

Ayer tenías ocho, diez doce años.
Te sentías bien ubicado en tu mundo, perfectamente ajustado a tu ambiente.
Vivías muy poco dentro de ti mismo. No meditabas en las tristezas, ni siquiera en las tuyas propias, a no ser aquellas noches en que severamente reprendido por no sé que locura, sollozabas totalmente solo, mientras mordías las sabanas de tu cama. En aquellos momentos te sentías, el más desgraciado de todos los hombres... Al día siguiente, todo había cambiado y el cielo estaba lucidamente sereno.
No conocías las responsabilidades. Y si las tenías, eran tan leves que no pesaban más que unas burbujas de jabón. Gozabas de un equilibrio interior perfecto. No tenías problemas, ni complicaciones sentimentales ni turbaciones de conciencia. Vivías una edad hermosa, fuerte y sencilla que también vivió Cristo, de quien nos cuenta el Evangelio que: "Crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres".
Ya no tienes cuatro, ocho, ni diez años. Ya no crees en Los Reyes magos... La infancia.... los años más bellos, han pasado.
Valiente y resueltamente vuelve tus ojos hacia el... MAÑANA.













TU ME LLAMAS...



Señor, tú me llamas
por mi nombre
desde lejos;
por mi nombre
cada día  tú me llamas.
Tú soplaste, yo respire; 
me miraste, yo nací
sin que mis padres supieran
mi destino salio de ti.
Me llamaste, yo no hablé, 
en el bautismo mi nombre oí,
tu gracia llovió en mi frente
y un cirio prendiste en mi. 
Me llamaste, yo me acerqué,
te hiciste pan, yo te comí
bajé los ojos buscando
un rostro que nunca vi 
Cada día nace un clamor,
entre los hombres siento tu voz,
te encuentro en cada rostro
tu me llamas, aquí estoy.
Me llamaste, yo me quejé
me hiciste hombre,
vino el dolor, 
entonces ya nunca más
quise atender tu voz.
En las sombras yo vi una luz
tú llamaste otra vez:
en mi alma te encontré
llevando mi propia cruz.
Tú me llamas cada día
con mi nombre yo camino
mi bolsa de horas al hombro
al horizonte me voy. 
Una tarde hablarás
y de tus labios escucharé:
"Bendito, ven para siempre":
Mi destino volverá a ti.
Señor
por mi nombre tú me llamas 
para siempre.

(Damián-Constable)