sábado, 10 de septiembre de 2011


MELODÍA

DEL 

VIVIR


Amar es vida, vida es alegría,

quien nunca amó vivió sin ilusión,
alegres cantan sus melodías,
las ansiedades del corazón.
Alegre estoy, cantando voy,
este es el día que hizo el Señor.
Por los caminos áridos del mundo,
tras las huellas de un amor feliz,
soy peregrino, soy vagabundo
y un mundo nació hoy en mí.

“CRISTO
te sale al encuentro a cada paso de tu vida. Tú, tal vez no has sabido reconocerlo: golpeó a la puerta de tu casa con un tarrito pidiéndote algo de lo que sobró del almuerzo; vive en tu misma casa, prepara la comida, hace el aseo y gana poco; está en la cárcel o lo busca la policía; es tu papá a quien la gripe lo echó a la cama...
¡No cierres los ojos!
Ese muchacho ridículo, ese antipático, el otro que anda tan harapiento, el que está desorientado, el que se enfermó, el que no fue al baile porque es tímido. . . ¡Es Cristo el que muchas veces te dice: "Aquí estoy, necesito que me ames en este pobre maloliente, en esta chica insoportable. . . ¿por qué me buscas en otro lugar. . . ?






CRISTO ELIGIÓ A LOS POBRES PARA QUEDARSE 
CON NOSOTROS






EL FILÓSOFO MENDIGO

A veces pensamos que esas entregas generosas y audaces a los demás son costumbres de otros tiempos, de la época de un Francisco de Asís o de un Martín de Porres. Creemos que los actos de heroísmo de una Juana de Arco o de una Rosa de Lima ya no se estilan, mientras que, en cambio, también en nuestros días podemos encontrarnos con hombres y mujeres capaces de gastar su vida por los demás. Estos son los que traducen a la vida la frase de Jesús: "El que ama  da  la vida por sus amigos". Hace  tiempo falleció en Italia un anciano de más de 70 años. Su madre era maestra, su padre, médico. Se había laureado en filosofía. Enseñó en varias escuelas públicas de su ciudad: Babilonia.
Hombre de gran cultura y amplia capacidad mental, podría haber triunfado en el mundo de los estudios con una brillante carrera. Pero no quiso y, ciertamente, no por desprecio a la cultura sino por el impulso de un amor más grande, por las exigencias de una caridad que le trazó otros caminos.
Decidió dedicarse a los pobres, trabajar para ellos, sufrir por ellos, inventar soluciones para sus problemas.
Se sentaba, en el frío de la noche, a la puerta de los cines o teatros. Allí era como la conciencia pública que recordaba continuamente a cuantos le veían las exigencias de la fraternidad y del amor cristiano.
Se jugó todo hasta el fin de su vida. Así surgieron en la ciudad y en los alrededores de Bolonia la "Ciudad del trabajo", la "Casa de la caridad", los "Autobuses de los pobres", etc.
En treinta años reunió a más de ocho mil huérfanos a quienes cuidó con amor de padre, dándoles una familia, un titulo y un trabajo.
Don Marella, este es el nombre del "filósofo mendigo" quien confesó hacia el final de su vida: "No tuve otra ambición que la de hacer el bien y hacérselo hacer también a los demás". 






SI UN HOMBRE NO ENCUENTRA
EN QUE GASTAR LA VIDA
ES QUE TODAVÍA
NO HA APRENDIDO A VIVIR.





NOSOTROS AMAMOS
PORQUE DIOS NOS AMO PRIMERO.
PERO EL QUE DICE:
AMO A DIOS Y NO AMA
A SU HERMANO, 
ES UN MENTIROSO:
¿COMO PODRÁ AMAR A DIOS,
A QUIÉN NO VE,
EL QUE NO AMA A SU HERMANO
A QUIÉN VE?

(1 Jn. 4,19-20)






¿QUE NOS DICE
EL
VATICANO II?


"lOS JÓVENES DEBEN CONVERTIRSE EN LOS PRIMEROS
E INMEDIATOS APÓSTOLES DE LOS JÓVENES,
EJERCIENDO EL APOSTOLADO PERSONAL
ENTRE SUS PROPIOS COMPAÑEROS,
HABIDA CUENTA DEL MEDIO SOCIAL EN EL QUE VIVEN"

((Apost. de laicos, 3,12)





viernes, 9 de septiembre de 2011



AMAR ES ENTREGARSE


Amar es entregarse
olvidándose de sí,
buscando lo que a otro
pueda hacer feliz.
¡Qué lindo es vivir para amar!
¡Qué grande es tener para dar!
Dar alegría, felicidad,
darse uno mismo, ¡eso es amar!
Amar como a sí mismo,
entregarse a los demás, 
así no habrá egoísmo
que no puedas superar.





Cuando el amor
es grande

Cuando nuestro corazón está lleno de amor, entonces somos capaces de los más insospechados heroísmos.
Solo el amor pudo inspirar a un grupo de jóvenes esta simpática iniciativa:
En una parroquia  de una ciudad europea unos cincuenta jóvenes -entre chicas y muchachos- estudiantes, trabajadores, profesionales, etc. realizan  semanalmente un encuentro singular con unos doscientos ancianos, en su mayoría mendigos, que la sociedad pareciera rechazar.
Estos jóvenes nos cuentan:
-No hacemos distinción entre los ancianos. No les preguntamos ni de dónde vienen, ni qué hacen. Simplemente los escuchamos y tratamos de aliviarlos como podemos. 
-Muchos de ellos son gente sin familia, tremendamente necesitados de calor humano.
-Algunos están como decepcionados de la vida... Pero, ¿por qué no hemos de tratar de ayudarlos a superarse?
Como esta iniciativa nacida del corazón  de unos jóvenes, hay otras muchas cosas que podemos hacer si amamos de veras a los demás: ir en grupo a visitar a algún chico enfermo, alegrar con juegos o canciones a los niños de un asilo o a los enfermos de un hospital, levar revistas  a los presos de una cárcel  ayudar en la parroquia o en la escuela en la organización de alguna fiesta, etc. 







UNA VIDA ENTREGADA
A LOS DEMÁS
ES SIEMPRE UN ACTO
DE AUDACIA:
PERO ESTA AUDACIA
NECESITA TENER SUS RAÍCES 
EN EL AMOR

lo que

me
hace
crecer

Nuestro cuerpo crece día a día y se va robusteciendo. Pero no basta el crecimiento físico para poder decir que nos vamos haciendo grandes.
En la medida en que crece nuestro cuerpo, tiene que ir creciendo también nuestro amor.
Somos grandes, crecemos, cuando amamos, cuando somos generosos, cuando sabemos olvidarnos un poco de nosotros mismos para brindarnos a los demás.
Ana María nos cuenta, en su diario, que cierto día Magdalena, una amiga fue a visitarla para contarle sus penas,: En su casa no la comprenden, sus padres no la quieren, se siente sola, etc.
A Ana María se le ocurrió una idea genia: invitarla a hacer algo que la llevara a preocuparse por los otros, en este caso, a hacer conocer una revista para jóvenes a otras chicas, leyendo y comentando con ellas algunos de sus temas. Esto significó una ayuda muy grande para Magdalena porque, confiesa la misma Ana María:
". . . el único medio de ayudar a las chicas a superar sus crisis de adolescencia está en ayudarlas a que se olviden de sí para pensar en los demás. Si no, se encierran e sí mismas y se pierden en sus problemas sin poder salir jamás de ellos. Esto es verdad para mí y para todo el mundo. Creo que empecé a preocuparme por los demás". Como Magdalena, muchas veces nos sucede que nos cerramos en la pequeñez de nuestro egoísmo, el cual no nos permite descubrir que los demás tienen necesidad de nosotros.
¿No te sucedió nunca haber discutido, por ejemplo, con tus hermanos y haber acabado la discusión cerrándote en tu habitación a pensar en lo sucedido, dándole vueltas de arriba y de abajo, sin caer en la cuenta que tu mamá, en esos momentos, necesitaba tu ayuda para las tareas de la casa?
Como éstas, son muchas las oportunidades que la vida diaria te ofrece para crecer, saliendo de ti misma y amando a los demás.


AMAR 
ES OLVIDARSE
DE SI MISMO
PARA IR HACÍA 
LOS
DEMÁS