Tú has conocido el deseo de servir a los hombres
y has sentido las necesidades del mundo y de los pobres,
el gusto de enseñar y hacer el bien a tu alrededor;
y has venido esperando de poder realizar tu ideal...
Pero, sigues siendo un hombre como todos,
con tus flaquezas y defectos,
pero... eres alguien que se ha entregado.
No pienses en ti mismo
piensa en tu obra apostólica;
en Cristo que vive en ti y en quien tú vives;
en tus hermanos, llamados contigo en un mismo amor.
Puedes contar con ellos, como ellos cuentan contigo.
gozosamente unido a ellos,
avanza cada día más hacía Dios
en unión con la Iglesia viviente
atento al mensaje de salvador:
“AMENSE LOS UNOS A LOS OTROS
COMO YO LOS HE AMADO”
(Del "Prólogo de la Regla de los H. de la Salle")
HAS VENIDO
PORQUE
DIOS
TE BUSCABA. . .

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