martes, 8 de noviembre de 2011


CREZCO
EN EL
AMOR


Yo nací en un lugar y en un tiempo bien determinados. Hace quince  o más años yo no existía. Pero si existía mi familia, mi pueblo, mi barrio, mi escuela, mi parroquia, mis educadores, etc.
Al venir al mundo, mis primeros contactos fueron con papá y mamá y mis hermanitos. Después fui conociendo a algunos vecinos y parientes.
Al llegar a a edad escolar entablé amistad con los chicos de mi curso. A medida que iban pasando los años me fui rodeando de un grupo de amigos. Día a día voy entrando en relación  con más personas, voy conociendo más gentes y, con ello, mi amor crece más y más.
Cada día que pasa abre ante mi un nuevo horizonte que crece con mi amor.
Este año conocí a nuevos compañeros, a sus padres y amigos, a mis profesores, etc.
Las paredes de mi hogar o de mi colegio ya me resultan estrechas.
Los límites de mi barrio, de mi pueblo o de mi ciudad ya no me pueden contener. Siento deseos de comunicarme con otros jóvenes, de otros países, con otras costumbres. Nace así la relación epistolar con ellos. Es mi amor que va creciendo.
Los periódicos, la radio, la televisión, las grabaciones, me dicen lo que está pasando actualmente en las distintas partes del mundo. Yo vibro, gozo o sufro con lo que viven cada uno de los hombres. Es un impulso innato que Dios puso en mí y en todos los hombres, es el amor que tiende a expandirse hasta alcanzar el mundo entero.





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