lunes, 13 de junio de 2011


Y YO
¿ME SIENTO
LLAMADO?



A mí también el Señor me llama a un compromiso, a una entrega. Quizá no necesite como Alberto, dejar mi barrio, mi ambiente. Puedo seguir viviendo en él, pero mirándolo con ojos distintos para ver a Cristo en todos aquellos que veo diariamente. Puede servirme la experiencia que hoy me contó María Cristina:

"Cuando empecé a trabajar en esa casa de familia, no conocía a nadie de barrio. Ayer paseaba melancólicamente por la avenida. De pronto, mis ojos leyeron en un cartel esta frase: "El otro es tu hermano, ámalo".
Entonces abrí los ojos y reflexioné: "No estoy sola". Esta mañana, al sacar el recogedor de basura, me encontré con Cecilia. La miré. Al sonreírle  leí en sus ojos serenos un sentimiento de gratitud y confianza.
Más tarde, mientras sacudía la alfombra, mi mirada se cruzó con la de Silvia, estando en el balcón de la casa.
Todos los días me encontraba con ellas, al ir a buscar la leche, pero nunca las había mirado como hoy. . . como a hermanas. Y las amé, porque comprendí que amándolas, amo a Cristo que vive en ellas".

SE NOS HA DADO
AL PRÓJIMO
COMO MEDIO DE
DEMOSTRAR EL AMOR
QUE TENEMOS A DIOS.

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