UNA
META
POSIBLE
Mi cuerpo, llamado a vivir en plenitud por la resurrección, fue sometido por el pecado a la tiranía de las pasiones.
El Espíritu Santo que habita en mi desde el día de mi bautismo, me ayuda a liberarme diariamente, de todo lo que me esclaviza.
Necesito reforzar mi personalidad, mejorar mi carácter, dar equilibrio y sentido a mi vida. Solo lograré esto, mediante un dominio constante de mis tendencias y un encauzamiento de mis energías.
¿Cómo alcanzaré esta meta?...
- Valorizando el descanso necesario, el deporte sano, la higiene y el arreglo personal, la alimentación adecuada, etc.
- Evitando que mis instintos me lleven a la glotonería, a los excesos en el comer y beber, etc.
- Renunciando, algunas veces, a ciertos gustos permitidos, como por ejemplo: golosinas, diversiones, momentos de ocio, etc.


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