martes, 18 de octubre de 2011

Unidad,

símbolo
de
amor 



Aquella semana todas las carteleras de la escuela, de la parroquia, etc. aparecieron ilustradas con fotos muy expresivas: manos entrelazadas, grupos de amigos, fiestas familiares, celebraciones eucarísticas, etc. Debajo llevaban escrita esta frase:  "Unidad, símbolo de amor". 

Se trataba de hacer algo en favor de la unidad. Los chicos del primer curso nos reunimos para conversar  sobre lo que podíamos hacer en grupo. Después de varias propuestas que se fueron haciendo, el grupo eligió una que fue aplaudida unánimemente. Consistía en organizar una fiesta que llamaríamos:  "La fiesta de la alegría".

Para celebrarla íbamos a reunirnos con todos nuestro papás, en la casa de alguno de los chicos del curso.

Benjamín  ofreció su casa, porque es lo suficientemente amplia como para reunir a tantas personas. Además, sus papás estarían muy dispuestos a colaborar con nosotros en la organización de la fiesta.

Distribuimos el trabajo.  Cada uno pondría sus habilidades al servicio del grupo:

Juan Carlos y María Cristina, prepararían carteles con frases tomadas del evangelio, en las que se destacase: la alegría, el amor fraterno y la unidad.

Mónica, Alicia, Pepe y José Luis, formarían el cuarteto animador de la fiesta: cantos, danzas, poesías, juegos, plegarías, etc,; todo en común y con la participación de todos los presentes.

Adela y Fernando, se ocuparían de la parte decorativa; pero recibirían  la colaboración de  Marta, para el arreglo de las flores, y de Carlos, experto en electricidad, para todo lo que fuera iluminación.

Además, cada uno debía privarse, por algún tiempo, de algunos gustos superfluos, como: una entrada al cine o a la cancha de fútbol, golosinas, revistas, o alguna otra diversión, para poder invertir esos ahorros en regalitos que entregaríamos a los papás el día del encuentro.

Uno a uno fuimos teniendo en cuenta todos los detalles de la fiesta.

A medida  que los íbamos pensando, nos entusiasmábamos más y más. Nos sentíamos más unidos entre nosotros mismos.

"La fiesta de la alegría", empezaba ya a dar sus primeros frutos en nuestro grupo escolar. 

ES  IMPOSIBLE
CREAR ALGO
QUE SEA DURADERO
SI NO HAY UNA CHISPA
DE AMOR

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