UNA
FUERZA
INSOSPECHADA
Con frecuencia, sin lugar a dudas, habrás oído hablar de amor como una
fuerza insospechada que posee el hombre y que lo hace capaz de las empresas más difíciles.
El amor es un dos de Dios, don que hace del hombre un ser capaz de entregarse a los demás, de buscar para ellos el mayor bien. El amor posee en sí mismo un valor incalculable que sólo el hombre puede llegar a comprenderlo.
Pero no siempre sabemos encauzar como es debido esta fuerza vital que poseemos. A veces ni siquiera llegamos a descubrir que la poseemos y la dejamos infecunda en nosotros.
Sin amar a alguien no es posible en la vida la lucha, la alegría, el entusiasmo, la felicidad. Una persona puede tenerlo todo: profesión, fama, preparación intelectual, posición económica, etc., pero, como en el caso de Javier, el joven estudiante, si le faltaba el amor de los otros hacía él y de él hacía los otros, la vida no llega a poseer mayores inquietudes, pierde su sentido, porque el hombre fue creado por amor y para amar.
Cristo con su vida y con su ejemplo nos invita a amar. Diariamente en la celebración Eucarística se nos entrega en alimento para hacernos más fuertes en su amor. En El y por El todos los hombres somos hermanos. Con El caminamos hacía el amor, la alegría y la unidad hacía la casa del Padre.
AMAR ES ENCENDER NUEVOS
AMORES,
ES ALEGRARSE DE QUE
EL AMOR
PROSPERE,
ES CAMINAR HACÍA
LA UNIDAD.

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