UNA VIDA ENTREGADA
A LOS DEMÁS
ES SIEMPRE UN ACTO
DE AUDACIA:
PERO ESTA AUDACIA
NECESITA TENER SUS RAÍCES
EN EL AMOR
lo
que
me
hace
crecer
Nuestro cuerpo crece día a día y se va robusteciendo. Pero no basta el crecimiento físico para poder decir que nos vamos haciendo grandes.
En la medida en que crece nuestro cuerpo, tiene que ir creciendo también nuestro amor.
Somos grandes, crecemos, cuando amamos, cuando somos generosos, cuando sabemos olvidarnos un poco de nosotros mismos para brindarnos a los demás.
Ana María nos cuenta, en su diario, que cierto día Magdalena, una amiga fue a visitarla para contarle sus penas,: En su casa no la comprenden, sus padres no la quieren, se siente sola, etc.
A Ana María se le ocurrió una idea genia: invitarla a hacer algo que la llevara a preocuparse por los otros, en este caso, a hacer conocer una revista para jóvenes a otras chicas, leyendo y comentando con ellas algunos de sus temas. Esto significó una ayuda muy grande para Magdalena porque, confiesa la misma Ana María:
". . . el único medio de ayudar a las chicas a superar sus crisis de adolescencia está en ayudarlas a que se olviden de sí para pensar en los demás. Si no, se encierran e sí mismas y se pierden en sus problemas sin poder salir jamás de ellos. Esto es verdad para mí y para todo el mundo. Creo que empecé a preocuparme por los demás". Como Magdalena, muchas veces nos sucede que nos cerramos en la pequeñez de nuestro egoísmo, el cual no nos permite descubrir que los demás tienen necesidad de nosotros.
¿No te sucedió nunca haber discutido, por ejemplo, con tus hermanos y haber acabado la discusión cerrándote en tu habitación a pensar en lo sucedido, dándole vueltas de arriba y de abajo, sin caer en la cuenta que tu mamá, en esos momentos, necesitaba tu ayuda para las tareas de la casa?
Como éstas, son muchas las oportunidades que la vida diaria te ofrece para crecer, saliendo de ti misma y amando a los demás.
AMAR
ES OLVIDARSE
DE SI MISMO
PARA IR HACÍA
LOS
DEMÁS


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