viernes, 9 de septiembre de 2011


Cuando el amor
es grande

Cuando nuestro corazón está lleno de amor, entonces somos capaces de los más insospechados heroísmos.
Solo el amor pudo inspirar a un grupo de jóvenes esta simpática iniciativa:
En una parroquia  de una ciudad europea unos cincuenta jóvenes -entre chicas y muchachos- estudiantes, trabajadores, profesionales, etc. realizan  semanalmente un encuentro singular con unos doscientos ancianos, en su mayoría mendigos, que la sociedad pareciera rechazar.
Estos jóvenes nos cuentan:
-No hacemos distinción entre los ancianos. No les preguntamos ni de dónde vienen, ni qué hacen. Simplemente los escuchamos y tratamos de aliviarlos como podemos. 
-Muchos de ellos son gente sin familia, tremendamente necesitados de calor humano.
-Algunos están como decepcionados de la vida... Pero, ¿por qué no hemos de tratar de ayudarlos a superarse?
Como esta iniciativa nacida del corazón  de unos jóvenes, hay otras muchas cosas que podemos hacer si amamos de veras a los demás: ir en grupo a visitar a algún chico enfermo, alegrar con juegos o canciones a los niños de un asilo o a los enfermos de un hospital, levar revistas  a los presos de una cárcel  ayudar en la parroquia o en la escuela en la organización de alguna fiesta, etc. 




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