domingo, 21 de octubre de 2012


      ¿
HACÍA
          DONDE
      CAMINAS
                ? 

En esa conquista diaria por adquirir tu personalidad, sueles vivir momentos de desconcierto. No siempre ves claro el horizonte hacia el que caminas . No obstante hay alguien que sabe muy bien hacia dónde te conduce, sirviéndose de tus propias aspiraciones.


También los Israelitas, para adquirir su propia fisonomía como pueblo, tuvieron que peregrinar largamente por el desierto. Dios les exigió renunciar a una tierra, a sus habituales ocupaciones, a sus ídolos. Ellos tampoco conocían la meta hacía la cual Dios los conducía.

Dejar algo conocido por algo incierto o nuevo, supone siempre un riesgo. A menudo nos sentimos tentados a tomar el camino más corto o más fácil, pero no siempre es el mejor o el más conveniente.

Nuestra vida está señalada por etapas, pero nuestra meta es una sola: Dios. Somos hombres peregrinos de eternidad.



ME ENSEÑARAS
EL SENDERO DE LA VIDA,
ME LLEVARAS
A TU PRESENCIA,
Y GOZARE SEÑOR
JUNTO A TI
DE LA ETERNA ALEGRÍA.
(Salmo 15).



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