martes, 28 de agosto de 2012


VIVIR
ES PEREGRINAR

Desde el día que nací, comencé mi peregrinación.
Toda la humanidad peregrina hacía una meta.
Soy una gota más en ese río que camina sin detenerse jamás.
Caminar, peregrinar, significa ir dejando a nuestras espaldas una cantidad de cosas secundarías que vamos encontrando en el camino.
Concretamente mi peregrinar, me exige dejar atrás lo que constituyó el mundo de mi infancia: fantasías, caprichos, ilusiones, despreocupación, etc. 
Camino hacía la conquista de una profesión, de una misión que cumplir, de una posición social o económica, de un porvenir responsable, etc., lo que significa conquistar mi propia personalidad.
En mi marcha diaria no estoy solo. Toda la humanidad, todos los hombres, mis hermanos, caminan a mi lado. Como en todo peregrinar, experimentan las mismas luchas, cansancio, alegría o ansiedad... Si me detengo puedo ser un tropiezo en el común avanzar de los otros, por el contrario, mi paso decidido es estimulo para cuantos me rodean.





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