PERO SU RECUERDO
PERDURA
Cuando el padre Mathieu llegó a Vietnam, la localidad de Phong Dien sólo un racimo de chozas, estropeadas por la intemperie. De esta base tan poco alentadora, el padre Mathieu consiguió hacer una aldea modelo.
En colaboración con los aldeanos, trazó calles bordeadas de casas y formando manzanas regulares, cada una de ellas con filas de cipreses y eucaliptos, que suavizaban y embellecían las esquinas y los polvorientos caminos.
Organizó al pueblo para que creara pequeñas industrias que le permitieran ganarse la vida. Así, las mujeres aprendieron a coser y a tejer sombreros, que aún se venden en los mercados cercanos. Algunos hombres abrieron peluquerías y enseñaron el oficio a los más jóvenes. Surgió una bicicletería y una lavandería.
Las obras de promoción de padre Mathieu se multiplicaban para bien de toda la población. Sin embargo los Vietcong llegaron a las aldeas y asesinaron al sacerdote en el templo que él mismo había construido. Mas, aunque el padre Mathieu está muerto, su ejemplo y su obra no lo están. Su recuerdo perdura vivo en los habitantes de la aldea de Phong Dien quienes siguen por el camino que él les trazó con su vida de entrega.
EL PLAN DE DIOS
ES DAR AL HOMBRE
SU LUGAR
EN EL MUNDO
Y EN LA SOCIEDAD
PARA QUE PUEDA
REALIZAR SU VOCACIÓN
DIVINA

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