EL
AGUA
DE
TODOS
LOS
DÍAs
Para quien vive en las zonas
urbanizadas, el hecho de
abrir el grifo y ver fluir
inmediatamente el agua
fresca y cristalina que
apaga su sed, le parece la
cosa más normal y vulgar.
Pero este hecho no es universal
. Existen muchos
hombres que conservan el
agua recogida durante las
lluvias, como un tesoro. Otros, para adquirirla deben caminar largas distancias. Incluso hay quienes deben comprarla habitualmente. Pero nadie puede prescindir de ella porque sería renunciar a la vida.
Hay una relación profunda entre el agua y la vida como la hay entre el bautismo y la vida de Dios en nosotros. Por eso le decía Jesús a Nicodemo: "Te aseguro que el que no nace del agua y del
Sacarán agua con alegría
de las fuentes de la
salvación
(ls. 12,3)

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