viernes, 25 de febrero de 2011


EL
AGUA
DE
TODOS
LOS
                   DÍAs

Para quien vive en las zonas 
urbanizadas, el hecho de 
abrir el grifo y ver fluir 
inmediatamente el agua 
fresca y cristalina que 
apaga su sed, le parece la 
cosa más normal y vulgar. 
Pero este hecho no es universal
. Existen muchos 
hombres que conservan el 
agua recogida durante las 
lluvias, como un tesoro. Otros, para adquirirla deben caminar largas distancias. Incluso hay quienes deben comprarla habitualmente. Pero nadie puede prescindir de ella porque sería renunciar a la vida.
Hay una relación profunda entre el agua y la vida como la hay entre el bautismo y la vida de Dios en nosotros. Por eso le decía Jesús a Nicodemo: "Te aseguro que el que no nace del agua y del 
Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios" (Jn. 3,5)




Sacarán agua con alegría

de las fuentes de la

salvación

(ls. 12,3)

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