martes, 5 de abril de 2011





El más noble orgullo del hombre
es poder servir a Cristo presente
en sus hermanos.
Dios

Es mí

Amigo *



Yo, tú, todos podemos decir: "Dios es mi amigo", "Yo comparto la vida de Dios", "Dios me ofrece su amistad". Son frases verdaderas. En realidad somos amigos de Dios. Pero no porque nosotros hayamos elegido su amistad, sino porque El nos eligió a nosotros. Esto nos honra, nos hace "grandes" más que cualquier otra cosa.
Y al ser amigos de Dios,  somos al mismo tiempo amigos de los hombres. De tal manera que una amistad total sólo se puede dar de esta manera.
Por eso, propiciar la amistad entre los hombres es también propiciar la amistad con Dios, porque el Dios Amigo está presente en toda amistad.
En el club juvenil, en el club del barrio, en la misma escuela, o en la parroquia puedo brindar mi amistad a los otros, atenderlos, mostrarme cordial, ponerme a su servicio. Si asisto a una reunión puedo recibir a los chicos que asisten por vez primera, ubicarlos, ofrecerles una silla, alcanzarles una bebida, conversar con ellos. Todos estos gestos Jesús, mi amigo, los tendrá como hechos a El mismo, porque así dijo: "Lo que hagan con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo" . (Mt. 25,40).




No hay comentarios:

Publicar un comentario